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Reglas

             La Hermandad se funda el 29 de febrero de 1940 en el Convento de Nuestra Señora del Rosario de los PP. Dominicos, en la actual calle de Conde de Peñalver, 40, de Madrid, siendo aprobados sus primeros Estatutos y Reglas el 12 de mayo de 1941, por el entonces Obispado de la Diócesis de Madrid-Alcalá.

            Durante los años de posguerra, la Hermandad ejerció como principal organismo precursor y de recuperación de la religiosidad popular en Madrid, con la organización de numerosas actividades sacras, incluidas múltiples y diversas salidas procesionales que «revivían» los distintos momentos de la Pasión de Nuestro Señor, culminando el Viernes Santo con la organización de la magna Procesión del Silencio.

            La factura de una nueva Imagen de la Santísima Virgen destinada a figurar como Imagen Cotitular Mariana de la Hermandad, y, asimismo, la inclusión como tal de la Imagen del Señor Flagelado que durante años procesionó en la Procesión del Silencio, infiere una nueva denominación para la Hermandad, así como el diseño de un nuevo escudo que incorpore conceptos alegóricos de la Santísima Virgen, respondiendo así al nuevo carácter de la Corporación.

            A tal efecto, la Hermandad actualiza sus Reglas, redactando las presentes partiendo de las vigentes a la fecha, siendo aprobadas en enero de 2014 mediante Decreto firmado por el Ilmo. Sr. Cardenal Arzobispo de Madrid, D. Antonio Mª. Rouco Varela.

 CAPÍTULO PRIMERO

Del nombre, títulos, hábitos y distintivos de la Hermandad

ARTÍCULO 1.-

            El nombre de esta Hermandad es «Hermandad del Silencio y Cofradía de Nazarenos del Santísimo Cristo de la Fe, Nuestro Padre Jesús del Perdón y María Santísima de los Desamparados (Cruzados de la Fe)», atendiendo a su espíritu fundacional y a las advocaciones de sus Sagradas Imágenes Titulares:

  • Imagen del Señor Crucificado, bajo la advocación de Santísimo Cristo de la Fe.
  • Imagen del Señor Flagelado, bajo la advocación de Nuestro Padre Jesús del Perdón.
  • Imagen de la Santísima Virgen, bajo la advocación de María Santísima de los Desamparados.

            Esta Hermandad tiene establecido su domicilio Canónico en la Iglesia del Santísimo Cristo de la Fe, sita en Madrid, calle de Atocha, 87-bis.

ARTÍCULO 2.-

            Esta Asociación de fieles, con personalidad jurídica pública, está constituida en la Archidiócesis de Madrid, al amparo de lo establecido en el Código de Derecho Canónico.

ARTÍCULO 3.-

             En el escudo de la Hermandad figurará, en el centro, atendiendo a su origen fundacional, la Cruz Dominica, y bajo la misma, el lema «Veritas»; en el flanco izquierdo, una cruz arbórea sobre el calvario; en el derecho, dividido en dos cuarteles, en el superior, el anagrama de María Reina; en el inferior, columna y flagelos cruzados. 

ARTÍCULO 4.-

            El hábito de la Hermandad está compuesto de túnica negra, cíngulo de color blanco, antifaz de color blanco con el escudo de la Hermandad, zapatos o zapatillas de esparto de color negro, capa blanca y calcetín y guantes de color blanco.

            Para los nazarenos acompañantes del Santísimo Cristo de la Fe, la túnica es morada, con botonadura de color amarillo, cíngulo amarillo, antifaz de color morado con el escudo de la Hermandad, zapatos o zapatillas de esparto de color negro, capa blanca y calcetín y guantes de color blanco, colores estos que fueron adoptados por la Hermandad en la década de los años sesenta, a modo de homenaje y recuerdo de la extinta Hermandad del Cristo de la Misericordia y la Buena Muerte, de la Parroquia de Santa María la Mayor, que participaba año tras año en la Procesión del Silencio, y cuyos Hermanos, una vez extinguida esta, se integraron en la Hermandad de Cruzados de la Fe y Cofradía del Silencio.

            Si las circunstancias así lo exigieran, la Hermandad podrá unificar el color del hábito, adoptando preferiblemente la túnica negra, el cíngulo y el antifaz blancos, por ser los colores originarios de la Cofradía del Silencio, así como incorporar o suprimir cuantos elementos se consideren necesarios atendiendo al rigor y protocolo establecido para las cofradías.

ARTÍCULO 5.-

             La principal insignia de la Hermandad la constituye el estandarte, que representa simbólicamente a la Hermandad y que, por su alta representación, figurará siempre en lugar preeminente en los actos Corporativos y portado por el Hermano designado a tal efecto.

            Asimismo, la Hermandad, constituida en Cofradía de Nazarenos, podrá incorporar cuantas insignias sean precisas a los efectos de contribuir en mayor medida a la labor de dar testimonio público de fe encomendada por la Santa Madre Iglesia.

            La Medalla es el distintivo que deberán ostentar los Hermanos en todas las ocasiones en que se celebren actos oficiales de la Hermandad. Será de metal plateado, figurando troquelado en el anverso el escudo de la Hermandad. El cordón del que penderá será de color granate, fabricado con hilo de seda o similar.

            El Hermano Mayor, como máximo representante de la Hermandad, lucirá cordón y medalla de color dorado.

            Los Hermanos no podrán utilizar los distintivos indicados en ningún momento fuera de lo señalado sin haber obtenido previamente el permiso correspondiente de la Junta de Gobierno.

CAPÍTULO SEGUNDO

 De la espiritualidad y fines de la Hermandad

ARTÍCULO 6.-

            Vocación Cristiana: Los Hermanos han de sentirse ante todo personas que han aceptado consciente y libremente su Bautismo, por el que se han incorporado a Cristo y son miembros vivos de su Cuerpo, que es la Iglesia, presente para cada uno, por la Comunidad en la que vive con otros, su fidelidad al Señor.

            Comunidad de Fe: La Fe de los Hermanos debe fundamentarse en la Palabra de Dios aceptada y vivida, debiéndose expresar esto en actitudes acordes con el Evangelio.

            A la luz de esta Fe los Hermanos podrán conocer con mayor exactitud la voluntad de Dios y podrán dar mayor respuesta a las exigencias del signo de los tiempos. Ello supondrá una continua conversión a Cristo en su Iglesia, personal y colectivamente, para hacer posible en la vida individual el Reino de Dios anunciado por Cristo.

            Comunidad de amor: La unión nacida del amor fraterno que Jesús propone como distintivo de los suyos hará que cada Hermano pueda sentirse en comunión con quienes comparten su misma Fe, habiendo de vivir siempre con la actitud humilde de alcanzar del Señor la gracia de poder cumplir su mandato: «Amaos los unos a los otros como Yo os he amado».

            Por ello, los Hermanos deberán estar siempre animados por un espíritu de servicio que estimule e impulse igualmente la preocupación de la Hermandad por la realidad de los derechos fundamentales de las personas, y una prontitud para el perdón de los pecados y ofensas de los demás, como se indica en el Santo Evangelio, de forma que quienes vean esto puedan sentirse atraídos hacia Jesucristo, que hace posible esto en nosotros, y así glorifique a Dios Padre.

            Comunidad de Culto: El Bautismo nos ha configurado con Cristo, en quien Dios se complace, y nos ha unido a un pueblo sacerdotal para dar a Dios el homenaje de nuestra alabanza y amor filial. Este Sacerdocio, el cristiano lo ejerce interpretando correctamente su conducta, la vida y las relaciones humanas, de manera que su actitud ante las tareas del mundo resulte un verdadero cumplimiento de la voluntad de Dios creador y Padre que Cristo nos ha revelado.

            Por ello, los Hermanos, si quieren ser verdaderos adoradores de Dios, evitarán caer en lo que dijo el profeta y que Jesús recordó: «este pueblo me honra con sus labios, pero su corazón está lejos de mi». La oración, los Sacramentos y cualquier otro acto de culto deben suponer en el cristiano una actitud de vida cristiana que se celebra, se consagra y se compromete.

ARTÍCULO 7.-

            El fin principal de esta Hermandad es la promoción del culto público, así como el de mantener e incrementar el Culto a Nuestro Divino Redentor y a su Santísima Madre.

A tal efecto, la Hermandad participará debidamente en la misión pastoral de la Iglesia, mediante su comunión con el Obispo y su integración en la vida de la Parroquia en la cual se encuentre acogida, con el asesoramiento del Director Espiritual.

            Respondiendo al espíritu fundacional, esta Hermandad suscitará e inspirará en sus miembros el sentido penitencial y ascético que debe presidir la vida del cristiano. Por ello, como Asociación de la Iglesia, animados por María, y a ejemplo de Cristo, la Hermandad rechaza la ostentación de poder económico, social o político y todos los gastos que no sean indispensables para que sus actuaciones lo sean y aparezcan como netamente eclesiales y evangélicas.

            En observancia del precepto Divino esta Hermandad se propone como finalidad promover el ejercicio de la Caridad cristiana, entendida en su más amplio sentido como manifestación del amor; y para ello:

            Los Hermanos han de ver en el Misterio de la imagen de Cristo lo que por Jesús y con Jesús quiere ser para con Dios y para los hombres; a saber, la entrega total y la generosidad hasta el fin como testimonio de su fidelidad filial y de amor fraterno.

            Fomentará e incrementará la vida espiritual de sus Hermanos a través de una verdadera misión evangelizadora, desarrollando cerca de ellos una labor de asistencia y protección, fomentando los vínculos fraternos entre sus miembros.

            Desarrollará obras asistenciales y de promoción religiosa, cultural y social. Dirigirá sus esfuerzos a todas las personas, haciéndoles llegar la ayuda necesaria, hasta el límite de sus posibilidades.

            Promoverá relaciones con otras Cofradías, Hermandades y Asociaciones Piadosas, presididas por la consideración respetuosa y el sentido de la humildad.

 CAPÍTULO TERCERO

De los diferentes Cultos de la Hermandad

ARTÍCULO 8.-

            Todos los últimos domingos de cada mes, salvo causa justificada, se celebrará la Santa Misa, con la participación de los Hermanos.

            La eucaristía del mes de noviembre será aplicada por los Hermanos difuntos. Asimismo, cuando falleciese algún Hermano, la Hermandad celebrará la Santa Misa por su eterno descanso, invitando a este acto a todos los componentes de la Hermandad y a los familiares del Hermano fallecido.

            Como cultos principales a las Sagradas Imágenes Titulares, amén de cuantos otros puedan ser establecidos atendiendo a un mejor cumplimiento de cuanto determina el Artículo 6 de estas Reglas, se establecen los siguientes:

  • Quinario al Santísimo Cristo de la Fe y Función Principal, durante el periodo Cuaresmal.
  • Quinario a Nuestro Padre Jesús del Perdón y Función, cuya celebración se determinará en función del calendario anual de Cultos. 
  • Triduo a María Santísima de los Desamparados y Función; atendiendo a su advocación, en la fecha más próxima a la festividad de la Virgen de los Desamparados.

             Asimismo, amén de la procesión anual contemplada en el capítulo siguiente, la Hermandad podrá organizar otras salidas procesionales en el contexto de circunstancias que, con carácter extraordinario, puedan producirse en el seno de la Corporación, lo cual deberá ser solicitado a y ratificado por la Autoridad Eclesiástica. 

CAPÍTULO CUARTO

De la procesión anual

ARTÍCULO 9.-

            Como culminación de los diferentes cultos, y siguiendo una tradicional y loable práctica, esta Hermandad efectuará su Procesión anual con las Sagradas Imágenes Titulares de la Hermandad, la cual tendrá lugar preferiblemente en la tarde-noche del Viernes Santo, así como, previa autorización de la Autoridad Eclesiástica, con cuantas otras la Hermandad considere que puedan contribuir en mayor medida a cumplir su objetivo de dar testimonio público de fe.

            Por tratarse de un ejercicio de piedad tan público y solemne, y para que sea provecho espiritual tanto de cuantos lo practican como de los que lo presencian, los Hermanos participantes lo harán con el mayor recogimiento y compostura, para ofrecer una verdadera Estación de Penitencia y testimonio de Fe a Dios Nuestro Señor.

            Para conservar el mejor espíritu de recogimiento y devoción con que los Hermanos deberán asistir a este acto tan piadoso, se les exhorta encarecidamente a que durante el trayecto vayan meditando en la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo, cuyos pasos dolorosos conmemoramos con pública penitencia; también rezando el Santo Rosario en sus misterios dolorosos.

ARTÍCULO 10.-

            Los Hermanos que deseen participar en la Procesión tendrán que realizar en Secretaría, en los días que se señalen al efecto, la inscripción correspondiente, recogiendo las normas de obligado cumplimiento, antes, durante y después de la Procesión, así como la correspondiente «Papeleta de Sitio», según la cual serán ubicados en el cortejo y en la que figurará el donativo, establecido por la Junta de Gobierno, con el que contribuirán a sufragar la misma.

ARTÍCULO 11.-

            De acuerdo con lo dispuesto en estas Reglas, para efectuar la salida procesional es condición indispensable para todos los Hermanos vestir correctamente el hábito de la Hermandad descrito anteriormente.

ARTÍCULO 12.-

            El día señalado para la salida procesional, los Hermanos estarán en el Templo a la hora establecida por la Junta de Gobierno. El  momento de vestir el hábito será el fijado con anterioridad y en la sede de la Hermandad, no pudiendo ningún Hermano ir vestido por la calle (salvo que así fuera transmitido por la Junta de Gobierno), ni en transporte público o privado.

ARTÍCULO 13.-

            El lugar que ocupe cada Hermano en la Procesión vendrá inicialmente dado por su antigüedad en la Hermandad (salvo que existieran circunstancias determinadas por la Junta de Gobierno que no lo permitieran), siendo que cuanto mayor sea la antigüedad que ostente el Hermano, más próxima a las Sagradas Imágenes será su ubicación en el cortejo procesional.

ARTÍCULO 14.-

            Corresponde la organización del cortejo procesional al Diputado Mayor de Gobierno, auxiliado por los Diputados de Tramo que, en su caso, a tal efecto designe, y por los Hermanos responsables de organización designados por la Junta de Gobierno.

            Como máximo responsable de la Cofradía durante la Procesión, no ocupará sitio fijo en el cortejo, pudiendo recorrer distintos tramos, desde la Cruz de Guía hasta el último paso, velando siempre por el cumplimiento de las normas establecidas, los horarios dispuestos y, en definitiva, por que la Procesión constituya un verdadero testimonio de Fe.

            La formación de la Cofradía será la siguiente:

  • Cruz de Guía, flanqueada por dos faroles.
  • Tramos de Hermanos con túnica morada, portando cirio de color rojo.
  • Estandarte, ubicado en el centro, entre los Hermanos nazarenos que porten cirios, y flanqueado por dos Hermanos con varas de la Hermandad.
  • Presidencia.
  • Cuerpo de acólitos.
  • Paso de Cristo.
  • Acompañamiento musical (en caso de llevarlo).
  • Tramo de penitentes portando cruces (de haberlo).
  • Tramo de damas de mantilla (de haberlo).
  • Tramos de Hermanos con túnica negra, portando cirio de color marfil.
  • Presidencia.
  • Cuerpo de acólitos.
  • Paso de Virgen.
  • Acompañamiento musical (en caso de llevarlo).

             El cortejo de la Cofradía podrá verse alterado si las circunstancias así lo exigen. Asimismo, podrán añadirse cuantas insignias se consideren oportunas a los efectos de un mejor cumplimiento en la labor de dar testimonio público de fe que tiene encomendada la Cofradía en el seno de la Santa Madre Iglesia.

            La Presidencia de la Hermandad estará constituida por el Director Espiritual, por las autoridades eclesiales que acompañen al cortejo, por el Hermano Mayor y por cuantos otros miembros de la Junta de Gobierno sean designados por el Hermano Mayor.

            Podrán, igualmente, formarse cuantas antepresidencias sean precisas a tenor de las autoridades y otras representaciones que asistan a la Procesión.

ARTÍCULO  15.-

            A la hora prevista, y una vez organizada la Cofradía antes de la salida, será leído un pasaje del Evangelio y, a continuación, se rezarán Padrenuestro, Ave María y Gloria.

ARTÍCULO 16.-

            Se encomienda a todos los Hermanos que asisten a la Procesión que tienen la obligación de subvenir a las necesidades materiales precisas, comprometiéndose a sufragar las cuotas destinadas a tal fin. Si algún Hermano no pudiese costear lo estipulado y deseara participar, deberá dirigirse a la Junta de Gobierno, que en cristiana caridad, estudiará su caso y resolverá en consecuencia.

            Durante la salida procesional los Hermanos guardarán siempre la mayor compostura y recogimiento, no pudiendo conversar con otros nazarenos ni persona que presencie el desfile procesional, teniendo sumo cuidado de no efectuar ninguna acción que desdiga del acto tan piadoso que representa la Procesión.

            Estarán siempre atentos a las indicaciones que reciban por parte del Diputado Mayor de Gobierno, de los Diputados de Tramo o de los miembros de organización, no pudiendo abandonar el sitio asignado bajo ningún pretexto.          

ARTÍCULO 17.-

            Al terminar la Procesión, y una vez dentro del Templo, los Hermanos permanecerán en él hasta la entrada del último paso participante, momento este a partir del cual quedará disuelta la Cofradía y se dará por finalizado el acto.

ARTÍCULO 18.-

            Con posterioridad a la Procesión se celebrará Cabildo de Oficiales, al objeto de ser analizadas por la Junta de Gobierno cuantas incidencias hubieran podido producirse durante la Semana Santa, y más concretamente, durante la salida procesional, procediendo, llegado el caso, a adoptar las medidas adecuadas para solucionarlas.

CAPÍTULO QUINTO

 De los Hermanos

ARTÍCULO 19.-

            Podrán ser miembros activos de la Hermandad todas aquellas personas bautizadas que acepten la finalidad descrita en el Capítulo Primero, la Espiritualidad y Fines de esta Hermandad descritos en el Capítulo Segundo, y que no estén impedidos por el Derecho Canónico.

ARTÍCULO 20.-

            Todo aquel que desee ser admitido en la Hermandad lo solicitará previamente por escrito en el impreso habilitado al efecto. Vendrá avalado por un Hermano, el cual responderá de que el solicitante reúna las condiciones previstas.

            Recibida la solicitud, en reunión de Junta de Gobierno, realizada entrevista con el candidato, se decidirá si es aprobada o rechazada su solicitud. De ser aceptada, será considerado como miembro efectivo de la Hermandad, debiendo ser inscrito en el Libro de Hermanos, indicándosele la fecha en que debe prestar Juramento durante la Eucaristía que se designe al efecto, momento en el que le será impuesta la Medalla de la Hermandad.

            Los niños pueden ser admitidos, aunque no entrarán en pleno uso del derecho de Hermano hasta la mayoría de edad. En tales casos, la solicitud de ingreso se hará a través de los padres o tutores.

            El juramento se realizará con arreglo a la siguiente fórmula:

¿Deseáis pertenecer a esta Hermandad del Silencio y Cofradía de Nazarenos del Santísimo Cristo de la Fe, Nuestro Padre Jesús del Perdón y María Santísima de los Desamparados?

SÍ, LO DESEO

¿Prometéis cumplir fielmente con todo cuanto mandan sus Reglas?

     SÍ, LO PROMETO

¿Juráis ante Dios defender los Dogmas de la Fe de la Inmaculada Concepción y de la Gloriosa Asunción  de Nuestra Señora en Cuerpo y Alma a los Cielos?

SÍ, LO JURO

¿Juráis asimismo defender la piadosa creencia de la mediación universal de la Santísima Virgen entre Dios  y los hombres?

SÍ, LO JURO

Si así lo hacéis, que Dios os lo premie; si no, que os lo demande.

ARTÍCULO 21.-

            Los Hermanos causarán baja por fallecimiento; a petición propia, mediante carta dirigida a la Junta de Gobierno; por incumplimiento reiterado e injustificado de sus obligaciones, cuestión esta que deberá ser determinada por la Junta de Gobierno; y a tenor de lo establecido en el Código de Derecho Canónico. Salvo en la primera causa, antes de producirse la baja deberá ser oído el interesado.

ARTÍCULO 22.-

            La Hermandad no tiene más ingresos que los que ofrezcan sus Hermanos. Será obligatorio satisfacer por vía de limosna la cuota mensual/anual que se haya establecido. Si algún Hermano no pudiese satisfacer la cuota fijada debido a sus circunstancias personales y económicas, informará al Hermano Mayor, quien decidirá, junto con una Comisión Económica de la Junta de Gobierno (compuesta por él mismo, el Mayordomo y otros dos miembros de la Junta de Gobierno), la salvedad de dicho pago.

            En caso de impago reiterado de cuotas, y una vez agotados los plazos que por la Junta de Gobierno fuesen concedidos al Hermano para que regularice su situación, este será apercibido, advirtiéndole que si su situación económica no lo permite, lo exponga para que se estime si las causas alegadas podrán dispensar del pago de las mismas. Caso de que el Hermano requerido no se ponga al corriente ni justifique la razón del impago, la Junta de Gobierno podrá acordar su separación de la Hermandad.

ARTÍCULO 23.-

            Es obligación de todos los Hermanos asistir a los Cultos señalados en estas Reglas. Muy especialmente a la salida procesional, en la que se hace pública protestación de nuestra Fe Católica, constituyendo el acto de culto más importante de la Hermandad. Quedan exceptuados del cumplimiento de esta obligación los que se encuentren impedidos, o aquellos en los que concurra alguna causa grave que dificulte su presencia.

ARTÍCULO 24.-

            Todos los Hermanos con mayoría de edad están obligados a asistir a los Cabildos Generales que se convoquen para conocer la marcha y administración de la Hermandad, prestando con su asistencia y consejo la ayuda que su conocimiento pueda dar a la misma.

ARTÍCULO 25.-

            En el Cabildo General, así como en las elecciones a Junta de Gobierno, todos los Hermanos que hayan superado la mayoría de edad, que se encuentren al corriente de sus obligaciones económicas y que no estén excluidos expresamente en las presentes Reglas, tendrán derecho de voz y voto.

ARTÍCULO 26.-

            Para pertenecer a la Junta de Gobierno será preciso ser Hermano de pleno derecho, con mayoría de edad y al menos un año de antigüedad en la Hermandad, habiendo cumplido fielmente durante dicho periodo las obligaciones que como Hermano le correspondan.

            Para ocupar el cargo de Hermano Mayor serán necesarios cuatro años de antigüedad en la Hermandad, igualmente, habiendo cumplido fielmente durante dicho periodo las obligaciones que como Hermano le correspondan.

ARTÍCULO 27.-     

            A propuesta de la Junta de Gobierno se podrá conceder el título de «Hermano de Honor» a aquellas personas o entidades que se hayan distinguido por su especial dedicación y desvelo en favor de la Hermandad.

            Asimismo, en circunstancias especialmente excepcionales, podrá ser también concedido el título de «Hermano Mayor de Honor».

ARTÍCULO 28.-

            Los Hermanos tienen la obligación de contribuir a la buena imagen interna y externa de la Hermandad, fomentando la comunión y fraternidad entre todos sus miembros.

            Todos los Hermanos están obligados a conocer, cumplir y observar todos los Capítulos de estas Reglas. Alegar ignorancia o desconocimiento de alguno de ellos no lo exime de su cumplimiento.

CAPÍTULO SEXTO

De la organización y gobierno de la Hermandad

ARTÍCULO 29.-

            La gestión de la Hermandad corresponderá a la Junta de Gobierno, quien durante su legislatura adoptará cuantas decisiones considere oportunas para llevar a cabo tal cometido de la mejor forma posible, debiendo aportar al Cabildo General de Hermanos cumplida información de su gestión, así como sometiendo a su aprobación aquellas cuestiones que presenten una especial relevancia en el devenir de la Corporación.

ARTÍCULO 30.-

            Para el gobierno de la Hermandad será elegida de entre sus Hermanos una Junta de Gobierno, a la cual corresponderá la gestión de las distintas áreas que esta comprende, que se centran, fundamentalmente, en las siguientes:

  • Secretaría.
  • Mayordomía.
  • Fiscalía.
  • Cultos.
  • Priostía.
  • Caridad y Acción Social.

            A tenor de lo expuesto,  la Junta de Gobierno se compondrá de los siguientes cargos:

  • Hermano Mayor.
  • Teniente de Hermano Mayor.
  • Fiscal.       
  • Consiliario.
  • Secretario.
  • Mayordomo (Diputado de Mayordomía).
  • Diputado Mayor de Gobierno.
  • Prioste.
  • Diputado de Cultos.
  • Diputado de Caridad y Acción Social.
  • Diputado de Juventud. 

            Se establecen, asimismo, como cargos auxiliares a la Junta de Gobierno, los de Delegado de Comunicación, Delegado de Formación y Delegado de Organización de Actos y Actividades Diversas, pudiendo la Junta de Gobierno definir e incorporar nuevos cargos auxiliares si las circunstancias así lo requieren; como es el caso de vestidores/as y camareros/as de las Sagradas Imágenes.

            Los cargos auxiliares podrán asistir a los Cabildos de Oficiales si a tal efecto son convocados, con derecho de voz pero sin voto. No obstante, el Hermano Mayor podrá otorgarles circunstancialmente el derecho de voto cuando lo considere necesario y oportuno.

            Salvo para los cargos de Hermano Mayor, Teniente de Hermano Mayor y Diputado Mayor de Gobierno, podrán nombrarse hasta tres miembros más para cada una de las áreas que componen la Junta de Gobierno, siendo el máximo responsable de cada área quien ostente el cargo primero, así como hasta un máximo de cuatro vocales con derecho de voz pero sin voto.

            Al ser la Junta de Gobierno la responsable de la dirección y gestión de la Hermandad, sus miembros dedicarán especial cuidado a que tanto su vida cofrade como todos sus actos representen las cualidades propias de todo buen cristiano y católico, constituyendo un verdadero testimonio de ejemplaridad para los demás Hermanos.                          

ARTÍCULO 31.-

            La duración del periodo de gobierno será de cuatro años, pudiendo ser reelegida la misma Junta de Gobierno para siguientes mandatos.

ARTÍCULO 32.-

            El Director Espiritual será el Párroco de El Salvador y San Nicolás, Parroquia a la que por zona está vinculada la iglesia de la Hermandad. No obstante, si las circunstancias obligasen a la Hermandad a trasladar su sede canónica, el Director Espiritual será el Párroco de la iglesia que acoja a la Hermandad.

            Es, dentro de la Hermandad, el primero en dignidad. Además de las funciones propias de su cargo, y que le están atribuidas por el Derecho Canónico, le corresponden las siguientes:

  • Asesorará a la Junta de Gobierno en todo lo relacionado con los Cultos a celebrar y demás actos religiosos, tanto ordinarios señalados en estas Reglas como extraordinarios que puedan acordarse.
  • Con la Junta de Gobierno, coordinará especialmente la colaboración de la Hermandad con la Parroquia y, de acuerdo con la misma, determinará las acciones, actos y celebraciones en los que deberá participar una nutrida representación de la Hermandad.
  • Tendrá derecho a asistir a los Cabildos de Oficiales, Cabildos Ordinarios y Cabildos Extraordinarios, con voz pero sin voto, a no ser que a la vez sea Hermano efectivo de pleno derecho.

ARTÍCULO 33.-

            El Hermano Mayor es el máximo responsable de la vida y desenvolvimiento de la Hermandad, siendo sus funciones las siguientes:

  • Cuidará de que los miembros de la Hermandad se formen debidamente para el ejercicio del apostolado propio de los laicos.
  • Ostentará la representación legal en todos los Actos Públicos y privados en que deba de intervenir con plena eficacia jurídica y a todos los efectos.
  • Presidirá los Actos que la Hermandad celebre o aquellos a los que asista.
  • Velará por el más exacto cumplimiento de los fines de la Hermandad, así como de las Reglas.
  • Procurará el cumplimiento de las obligaciones y funciones de los componentes de la Junta de Gobierno, advirtiendo o amonestando de manera privada a aquel que no desempeñe correctamente la función que voluntariamente aceptó, antes de dar cuenta a la Junta de Gobierno si lo considerase oportuno; del mismo modo actuará respecto de aquellos Hermanos que dieren lugar a ello, aconsejándoles cristianamente.
  • Tendrá libre acceso a cuantos libros y archivos sean propios de la Hermandad, así como el control de cuantas actividades puedan desarrollarse, dando igualmente el visto bueno a todas aquellas operaciones de Mayordomía que sean necesarias para el buen funcionamiento de la Hermandad.
  • Ordenará al Secretario la convocatoria de los Cabildos de Oficiales, Cabildos Generales Ordinarios, Cabildos Generales Extraordinarios, y será quien dirigirá la marcha de los mismos. Asimismo, en aquellos casos en que sea preciso realizar el voto, el suyo será de calidad en caso de empate.
  • Establecerá, asistido del Secretario, el Orden del Día de los Cabildos de Oficiales y de los Cabildos Generales, ya sean Ordinarios o Extraordinarios.
  • Visará cuantos escritos, certificados y actas sean expedidos por el Secretario, así como las Cuentas Anuales que hayan de ser presentadas para su aprobación por el Cabildo General.
  • Presidirá, dirigirá y levantará los Cabildos de Oficiales, Cabildos Ordinarios y Cabildos Extraordinarios, velando por que se cumpla el Orden del Día y se hagan deliberaciones dentro del mayor orden y compostura, concediendo y retirando la palabra a los asistentes.
  • Presidirá todas las Comisiones que se puedan formar para el mejor desenvolvimiento de la Hermandad.
  • Se encargará de designar a las personas que habrán de cubrir los cargos vacantes que por cualquier circunstancia se puedan producir en la Junta de Gobierno.
  • Cuando en razón de la importancia, transcendencia, exigencia o necesidad o cualquier circunstancia que a su juicio lo requiera, tuviera la necesidad de auxiliarse para algún trabajo o misión, podrá nombrar a la persona o personas que considere idóneas, o a una Comisión, debiendo especificar por escrito, y dejando constancia en Secretaría de la misión, el tiempo de duración, así como sus atribuciones; para ello, podrá nombrar a cualquier Hermano que considere idóneo.
  • Serán funciones propias del Hermano Mayor todas aquellas que, por su importancia, trascendencia y representación, deban serle normalmente atribuidas.
  • En general, actuará como el cabeza visible de una «familia» en la que ha de procurarse en todo momento la unión, concordia, amistad, entendimiento, ayuda, paz y amor entre todos los Hermanos.

ARTÍCULO 34.-

            El Teniente de Hermano Mayor tiene el deber y la obligación de sustituir al Hermano Mayor en su ausencia, asumiendo dicho cargo con los mismos derechos y obligaciones, para lo cual guardará siempre estrecha vinculación con el Hermano Mayor, colaborando en todo momento y asistiéndole en cuanto precise.

ARTÍCULO 35.-

            Al Fiscal se le atribuyen las siguientes funciones:

  • Velar por que todas las actuaciones llevadas a cabo en el seno de la Hermandad se ajusten al espíritu de la misma y al cumplimiento de estas Reglas.
  • Comprobar y exigir que se cumplan fielmente y con exactitud cuantos preceptos y requisitos contienen estas Reglas, así como los acuerdos del Cabildo de Oficiales y de los Cabildos Generales.
  • Velar por que queden reflejados en las correspondientes actas los acuerdos adoptados en los distintos Cabildos celebrados.
  • Recibir a quienes deseen formar parte de la Hermandad, cumplimentando a tal efecto el impreso de solicitud correspondiente, dando cumplida información al respecto a la Junta de Gobierno, así como de si los solicitantes reúnen las condiciones exigidas a tal efecto por las presentes Reglas, comunicándoles a estos posteriormente la aceptación o denegación de su inscripción como Hermano.
  • Fiscalizar las cuentas de Mayordomía, inventarios y demás documentación relacionada con el patrimonio de la Hermandad, autentificando la misma al cierre del ejercicio.
  • Instruir los expedientes iniciados en relación con el régimen disciplinario.

ARTÍCULO 36.-

            El Consiliario asistirá al Hermano Mayor en cuanto este precise, prestándole consejo cuando así lo requiera, asumiendo cuantas tareas le sean encomendadas a tal efecto y ejerciendo aquellas funciones que por el Hermano Mayor le sean asignadas.

ARTÍCULO 37.-

            Las funciones del Secretario son las siguientes:

  • Intervendrá en todos los actos de gobierno de la Hermandad autentificando la legalidad de los mismos.
  • Guardará el sello de la Hermandad, el cual deberá estamparse en todos los documentos y demás comunicaciones que, como tal, se extiendan.
  • En los libros de Actas habilitados al efecto extenderá las mismas de todas los Cabildos que se celebren, ya sean de Oficiales, Generales, Ordinarios o Extraordinarios. Dichas Actas irán firmadas por él/ella, con el visto bueno del Hermano Mayor, correspondiéndole leer el Acta anterior.
  • Gestionará la Nómina de Hermanos, donde deberán constar al menos los siguientes datos: número de orden que corresponda con arreglo a su antigüedad; nombre y apellidos; dirección; DNI; teléfono; cuota; domiciliación del pago; baja y causa que la produce.
  • Dará traslado al Mayordomo de cuantas modificaciones en altas, bajas, cuotas y domiciliaciones bancarias se produzcan, a fin de tener al día el fichero de cuotas correspondientes.
  • Extenderá y firmará las convocatorias para todos los Cabildos de Oficiales, previa notificación del Hermano Mayor, así como para los Cabildos Ordinarios y Extraordinarios, haciendo constar en ellas el Orden del Día.
  • Firmará, con el visto bueno del Hermano Mayor, toda clase de certificaciones que se solicitasen y que se deriven de los libros y documentos pertenecientes a la Hermandad, así como cuantas comunicaciones sean remitidas a Hermanos, otras hermandades y corporaciones, etc.
  • Realizará la inscripción para la salida procesional.
  • Solicitará cuantos permisos sean necesarios a Organismos Oficiales, Arzobispado, etc.

ARTÍCULO 38.-

            Las funciones del Mayordomo (Diputado de Mayordomía) son las siguientes:

  • Llevará libros de ingresos y pagos donde se reflejen todos los movimientos económicos que se produzcan en la Hermandad.
  • Se encargará de gestionar el cobro de cuotas, tanto ordinarias como extraordinarias, así como los donativos recibidos.
  • Atenderá, con el visto bueno del Hermano Mayor, todos los pagos ordinarios y extraordinarios. Tanto de los pagos como de los cobros dispondrá de los respectivos justificantes, tales como facturas, recibos, etc.
  • Trimestralmente presentará a la Junta de Gobierno un Estado de Cuentas detallado para su conocimiento.
  • Anualmente, y con fecha posterior a la Semana Santa, presentará a la Junta de Gobierno, para su primera aprobación y para ser posteriormente presentada al Cabildo General para su aprobación definitiva, el Estado General de Cuentas de la Hermandad.
  • Tendrá acceso a las cuentas bancarias, al igual que el Hermano Mayor y el Secretario. Es aconsejable tener al menos una firma más registrada en las cuentas bancarias, siendo adecuado que sea la de un miembro de la Junta de Gobierno.
  • Establecerá los Presupuestos anuales Ordinarios de Gestión, así como los Extraordinarios y de Procesión.
  • Al cesar en su cargo presentará debidamente comprobados todos los ingresos y gastos del periodo, entregando todos los libros al nuevo responsable de Mayordomía, en presencia del Hermano Mayor, dando testimonio el Secretario.

ARTÍCULO 39.-

            Las funciones del Diputado Mayor de Gobierno son las siguientes:

  • Es el máximo responsable de la Cofradía durante la salida procesional.
  • Pondrá el máximo empeño para que todos los Hermanos guarden el mayor respeto, orden y compostura dignos del acto que se celebra. Asimismo, procurará que se guarden los horarios previstos en los diferentes controles. Para ello, será auxiliado por el Delegado de Organización de Actos y Actividades Diversas.
  • Para el mejor desarrollo de su misión propondrá al Hermano Mayor y a la Junta de Gobierno los nombres de los Diputados de Tramo y Fiscales de Paso que han de colaborar en la perfecta organización de la Cofradía durante la Procesión.
  • En la primera Junta de Gobierno que se celebre después de la Semana Santa informará de cuantas incidencias hubieran podido producirse durante la salida procesional, procediendo el Secretario a levantar la correspondiente Acta.

ARTÍCULO 40.-

            Las funciones del Prioste son las siguientes:

  • Llevará el libro de inventario de cuantos bienes y enseres son propiedad de la Hermandad, donde se hará constar específicamente el detalle de cada bien, la fecha y precio de adquisición, así como el autor o autores de la obra.
  • Informará al Hermano Mayor y a la Junta de Gobierno de las necesidades de restauración de los diversos elementos que constituyen el Patrimonio de la Hermandad.
  • En caso de restauración de alguno de los bienes, deberá observar el cumplimiento de los informes emitidos por el experto, vigilando del buen hacer y terminación, debiendo, igualmente, llevar un registro de los bienes restaurados, donde deberán constar la fecha y las personas o entidades que las hayan realizado.
  • Vigilará constantemente el estado del Patrimonio, preocupándose de la conservación del mismo e informando al Hermano Mayor de los posibles deterioros, a fin de que se tomen las medidas precisas para evitar estas incidencias.
  • Será el responsable del montaje de los pasos procesionales y de solventar cuantas incidencias pudieran producirse en los mismos, así como de cualesquiera altares de cultos que puedan resultar necesarios para el desarrollo de los mismos.

ARTÍCULO 41.-

            Las funciones del Diputado de Cultos son las siguientes:

  • La organización de todos los Cultos previstos en estas Reglas, así como de los extraordinarios. Para ello guardará estrecha relación con el Director Espiritual.
  • Se ocupará de organizar, en su caso, asistido por el Delegado de Formación, los cursos, charlas, coloquios, convivencias y demás actos de esta índole.
  • Deberá mantener la iglesia en perfecto estado, preocupándose de su limpieza, así como de que no falten flores en las Imágenes Titulares de la Hermandad.
  • Llevará un libro de inventario de los enseres de Culto, respondiendo de que se encuentren en perfecto estado.

ARTÍCULO 42.-

            Uno de los fines fundamentales de la Hermandad es la caridad. El Diputado de Caridad y Acción Social será el responsable de que la Hermandad cumpla con dicho cometido, organizando en el seno de esta Corporación cuantas actividades considere oportunas a tal efecto e involucrando al resto de Hermanos para que colaboren, en la medida de sus posibilidades, en la ayuda a los más necesitados. Asimismo, establecerá relaciones con organizaciones vinculadas a la asistencia social, ofreciendo colaboración y ayuda en cuanto precisen.

ARTÍCULO 43.-

            El Diputado de Juventud tendrá como función principal la de establecer fuertes vínculos con los Hermanos jóvenes, fomentando su integración en la Hermandad y realizando actividades que contribuyan a tal fin. Para ello, preparará un plan de actividades que someterá, para su aprobación, a la Junta de Gobierno.

            Será, asimismo, el responsable del mantenimiento de una fraternal relación con los diferentes grupos jóvenes de otras Hermandades.

ARTÍCULO 44.-

             Los capataces de paso no serán necesariamente miembros de la Junta de Gobierno, si bien podrán asistir a las  reuniones previas a la Semana Santa, donde tendrán voz pero no voto.

            Serán los responsables durante la Procesión del proceder de los portadores de los pasos que dirigen, procurando que estos los lleven con la mayor dignidad y compostura.

            Tendrán la responsabilidad de constituir su equipo de auxiliares, de lo cual informarán pertinentemente al Hermano Mayor, así como de formar y asistir a las cuadrillas, coordinando los ensayos y estableciendo las fechas y horarios de los mismos, informando al Secretario y al Diputado Mayor de Gobierno para la solicitud de los correspondientes permisos.   

            Su nombramiento será realizado por el Hermano Mayor, previo informe a la Junta de Gobierno, nombramiento que tendrá igual duración que el de la Junta de Gobierno, pudiendo ser reelegidos por un nuevo periodo.

CAPÍTULO SÉPTIMO

Del funcionamiento de la Junta de Gobierno  y el Cabildo General

ARTÍCULO 45.-

            Tanto el Cabildo de Oficiales, como reunión deliberante de quienes componen la Junta de Gobierno, como el Cabildo General, podrán ser convocados a reuniones de carácter Ordinario o Extraordinario.

ARTÍCULO 46.-

            Los Cabildos de Oficiales tendrán una periodicidad mensual, con el fin de acordar y deliberar acerca de los asuntos incluidos en el Orden del Día.

            Serán convocados por el Secretario con una antelación no menor de tres días, especificando la hora de comienzo y el Orden del Día señalado.

            Para su celebración hará falta la presencia de, al menos, la mitad más uno de sus miembros, y será presidido por el Hermano Mayor o miembro de la Junta de Gobierno en quien este delegue.

            Asimismo, podrán ser convocados cuando lo soliciten por escrito al Hermano Mayor la mitad mas uno de sus miembros, debiéndose celebrar esta reunión en los cinco días hábiles siguientes a la fecha de recepción de la solicitud.

            Cuando por circunstancias excepcionales o urgentes se requiera tomar decisiones inmediatas, estas podrán ser adoptadas por acuerdo de, al menos, el Hermano Mayor, el Secretario y el Mayordomo, debiendo dar cuenta de ello en la siguiente reunión de la Junta de Gobierno. No obstante, estas decisiones de urgencia quedarán registradas en Acta levantada a tal efecto por el Secretario.

            Todos los miembros de la Junta de Gobierno se comprometen a guardar secreto de lo tratado en las reuniones cuando la importancia, trascendencia y delicadeza de las mismas así lo requiera. Quien contravenga reiteradamente esta regla podrá ser sancionado, incluso con su suspensión en el cargo.

            Los acuerdos se tomarán por mayoría de los Hermanos presentes. En caso de empate, el voto del Hermano Mayor será de calidad.

 ARTÍCULO 47.-

            El Cabildo de todos los Hermanos debidamente convocados constituye el Cabildo General, acto de carácter soberano en el que se adoptarán acuerdos previa deliberación de los contenidos recogidos en el Orden del Día establecido a tal efecto.

            En los Cabildos Generales tendrán voz y voto todos los Hermanos mayores de edad, que estén al corriente de sus obligaciones del pago de cuota y que no se encuentren suspendidos por estas Reglas.

            La convocatoria del Cabildo General se realizará mediante citación a todos los miembros con al menos quince días de antelación, figurando en la convocatoria el Orden del Día propuesto por la Junta de Gobierno y, en último lugar, un apartado de Ruegos y Preguntas.

            Será necesaria la presencia de, al menos, 25 Hermanos con derecho a voto para la celebración de los Cabildos Generales. De no ser así, podrá celebrarse en segunda convocatoria quince minutos después, cualquiera que sea el número de Hermanos con derecho a voto. Necesariamente deberá figurar la segunda convocatoria en las citaciones del mismo.

            Los acuerdos tomados con carácter soberano en estos Cabildos serán de obligado cumplimiento para todos los Hermanos, asistentes o no, y para aquellos que no coincidan con la resolución votada.

            Podrán intervenir todos los Hermanos, previa petición de la palabra, intervenciones que se desarrollarán guardando mutuo respeto, tanto por las personas como por el lugar donde se celebra.

            Los acuerdos se tomarán por mayoría de los Hermanos presentes. En caso de empate, el voto del Hermano Mayor será de calidad.

            Se convocará un Cabildo General Ordinario con fecha posterior a la Semana Santa, y otro antes de que termine el año natural, donde se analizará la situación económica y el funcionamiento de la Hermandad.

            Con una antelación no inferior a diez días a la celebración del Cabildo General de Cuentas  se expondrán las mismas en el lugar destinado a tal efecto en la Sede de la Hermandad, quedando a disposición de todos los Hermanos.

ARTÍCULO 48.-

            Cada cuatro años será convocado por la Junta de Gobierno, con una antelación de al menos cuarenta y cinco días, un Cabildo General de carácter electoral para la renovación total de la Junta de Gobierno. No obstante, si las circunstancias así lo exigieran, podrá igualmente convocarse dicho Cabildo General de Elecciones sin necesidad de que transcurra el indicado periodo de cuatro años.

            El plazo de presentación de candidaturas en la Hermandad será de treinta días desde la convocatoria del Cabildo General de Elecciones hasta la fecha de su celebración, quedando cerrado el plazo de presentación quince días antes de la celebración de dicho Cabildo, a fin de que sean informados los Hermanos electores de las candidaturas presentadas.

            Se deberá constituir una Mesa Electoral, presidida preferiblemente por el Director Espiritual, y formada por un Presidente y dos Vocales incluidos en el Censo Electoral de Hermanos. Asimismo, podrá formar parte de la Mesa Electoral un interventor por cada una de las candidaturas que concurran al proceso electoral. 

           El sistema de elección será el de candidaturas cerradas, pudiéndose confeccionar, siempre dentro de la lista de Hermanos elegibles de acuerdo con estas Reglas, cuantas candidaturas se crean oportunas.

            Si bien los Hermanos electores emitirán su voto a favor de quien presente su candidatura a Hermano Mayor, que a la postre será quien se someterá a la ratificación de la Autoridad Eclesiástica, estos tendrán derecho a conocer con anterioridad a la celebración del cabildo General de Elecciones la composición completa de la Junta de Gobierno que cada candidato a Hermano Mayor vaya a constituir.

            Se considerará la votación suficiente si concurre al menos el cinco por ciento del electorado. De no alcanzarse quórum, se repetirá la elección en los quince días siguientes, en segunda convocatoria.

            La Junta de Gobierno confeccionará papeletas con las diferentes candidaturas presentadas, que serán entregadas a los Hermanos para que estos depositen su voto en la urna preparada al efecto. El recuento lo realizará la Mesa Electoral constituida, siendo elegida la candidatura que más votos obtenga, levantando Acta dicho Cabildo General de Elecciones el Secretario en funciones, Acta que será remitida a la Autoridad Eclesiástica para la aprobación y confirmación del nuevo Hermano Mayor.

            La lista de electores se expondrá en la sede de la Hermandad con al menos un mes de antelación a la fecha de celebración del Cabildo General de Elecciones. Esta lista estará formada por todos los Hermanos mayores de edad al corriente de pago de sus cuotas y que no estén suspendidos por estas Reglas. Si algún Hermano no estuviese incluido y se creyera con derecho a estarlo, deberá comunicarlo por escrito al Secretario al menos con una semana de antelación, a fin de que este rectifique o ratifique su inclusión o exclusión en dicha lista.

            Asimismo, el Secretario de la Hermandad tiene la obligación de facilitar el Censo de Hermanos y de votantes a cuantas candidaturas se presenten.

            La interpretación de este proceso electoral se regirá en todo momento por la normativa eclesiástica vigente.

ARTÍCULO 49.-

             Podrá celebrarse Cabildo General Extraordinario en los tres casos que a continuación se indican:      

  • Cuando a juicio del Hermano Mayor se considere de urgente necesidad.
  • Cuando lo solicite, por escrito, al menos la mitad más uno de los miembros de la Junta de Gobierno.
  • Cuando lo solicite, por escrito, al menos el quince por ciento del censo electoral de Hermanos con derecho a voz y voto.

             Estarán obligados a asistir a este Cabildo General Extraordinario al menos el setenta y cinco por ciento de los solicitantes.     

            Independientemente del resultado del Cabildo, los temas en él tratados no podrán volver a ser debatidos al menos hasta que termine el mandato de la Junta de Gobierno que la tuvo que convocar.

            En la solicitud de Cabildo General Extraordinario los solicitantes deberán hacer constar el motivo de la petición, que será el único asunto que constará en el Orden del Día de la convocatoria.

            Al recibirse la petición se convocará a la Junta de Gobierno en los tres días siguientes, debiéndose convocar el Cabildo General Extraordinario en el plazo máximo de diez días.

            Este Cabildo General no tendrá ningún otro asunto que tratar, ni tampoco Ruegos y Preguntas.

 ARTÍCULO 50.-

            Los miembros de la Junta de Gobierno pueden causar baja en sus cargos por los siguientes motivos:

  • Por fallecimiento.
  • A petición propia.
  • Por baja en la Hermandad.
  • Por desidia o incompetencia en el desempeño de su labor.
  • Por el incumplimiento de las normas contenidas en estas Reglas.
  • A solicitud del Hermano Mayor, por haber perdido la confianza en el/los mismo/s.

            En los tres últimos casos, la Junta de Gobierno, a propuesta del Hermano Mayor, podría decidir la apertura de expediente. En este caso, lo comunicaría al supuesto infractor, para que pudiese aportar en su defensa las pruebas y alegaciones que creyese oportunas.

            La Junta de Gobierno, una vez estudiado el expediente y las pruebas presentadas, elevaría su informe y propondría el cese en su cargo o la baja definitiva en la Hermandad.

            Durante el tiempo transcurrido desde la apertura de expediente hasta el resultado final, el sujeto en cuestión quedaría relevado de sus derechos y obligaciones como miembro de Junta de Gobierno.

ARTÍCULO 51.-

            Para cubrir las vacantes que se produzcan en la Junta de Gobierno, el Hermano Mayor podrá nombrar a quienes también formen parte del área de gestión correspondiente o designar a cualquier otro Hermano que cumpla los requisitos contemplados en estas Reglas.

            En ningún caso la Junta de Gobierno podrá quedar reducida a menos de la mitad de la totalidad de sus miembros. Ante esta eventualidad, el Hermano Mayor instará a la Junta de Gobierno a la convocatoria de Cabildo General de Elecciones.

ARTÍCULO 52.-

            La Junta de Gobierno no podrá enajenar ninguno de los bienes de la Hermandad sin el previo acuerdo del Cabildo General.

            La Hermandad podrá adquirir, retener, administrar y enajenar bienes temporales de acuerdo con las Reglas y el Derecho Canónico vigente.

            La Hermandad podrá adquirir bienes temporales mediante donaciones, herencias o legados que sean aceptados por la Junta de Gobierno.

            Para los actos de administración extraordinaria y para la enajenación de bienes se requiere la licencia del Obispo diocesano, según lo establecido en el Derecho.

ARTÍCULO 53.-

            Todos los Hermanos se comprometen a cumplir fielmente con todo lo contenido en estas Reglas. Asimismo, están obligados, y procurarán que así sea, al mantenimiento, desarrollo y supervivencia de la Hermandad para el cumplimiento de los fines para los que fue creada.

CAPÍTULO OCTAVO

Del Régimen Disciplinario

 ARTÍCULO 54.-

            Afirma el Artículo 29 del Capítulo Quinto de las presentes Reglas que «Los Hermanos tienen la obligación de contribuir a la buena imagen interna y externa de la Hermandad, fomentando la comunión y fraternidad entre todos sus miembros», así como que «están obligados a conocer, cumplir y observar todos los Capítulos de estas Reglas».

            Se establece, por tanto, el correspondiente régimen disciplinario, aplicable a modo de penitencia a aquellos hermanos que contravengan las Reglas, lo establecido por el Derecho Canónico,  perturben el normal funcionamiento de la Hermandad o dañen la imagen de esta.

ARTÍCULO 55.-

           Corresponde a la Junta de Gobierno la aplicación del Régimen Disciplinario y, por ende, la correspondiente potestad sancionadora, por lo que en el caso de que esta tuviese conocimiento de la comisión de alguna falta que lleve aparejada sanción, actuará de oficio o por denuncia firmada por otro Hermano.

            Las faltas son enunciativas, sin que esto implique que aquellas conductas que no se ajusten a lo establecido en estas Reglas y en el Derecho Canónico no pudieran ser sancionadas de no estar reflejada dicha conducta entre las que aquí se detallan.

ARTÍCULO 56.-

            Las faltas se clasifican en leves, graves y muy graves. 

           Son faltas leves:

  • La infracción de las Reglas que no suponga un grave perjuicio a la Hermandad o a alguno de sus miembros.
  • La ligera incorrección en el trato con los Hermanos.

          Son faltas graves:

  • La ofensa o irreverencia hacia Dios, hacia la Religión Católica, hacia Nuestros Sagrados Titulares o hacia la Autoridad Eclesiástica.
  • La adopción de conductas que puedan afectar a la buena imagen de la Hermandad o de sus miembros.
  • El insulto grave, la ofensa y la difamación hacia el Hermano Mayor, hacia los miembros de la Junta de Gobierno o hacia cualquier otro Hermano de la Corporación.
  • La reiterada infracción de las Reglas o de aquellas disposiciones adoptadas en los Cabildos Generales, cuando el Hermano hubiera sido amonestado con anterioridad por esta causa.

           Son faltas muy graves:

  • La conducta pública habitual contraria a la moral cristiana.
  • La infidelidad en el ejercicio de un cargo, que produzca perjuicio a la Hermandad o sea motivo de escándalo.
  • La disposición de los bienes de la Hermandad en beneficio propio.
  • La indisciplina reiterada y aquellas conductas que por la trascendencia que puedan suponer  ocasionen un grave perjuicio a la Hermandad.

ARTÍCULO 57.-

            Las faltas leves serán sancionadas:

  • Con la amonestación del Hermano Mayor.
  • Con la suspensión de los derechos de Hermano durante un periodo de seis meses.

           Las faltas graves serán sancionadas:

  • Con la prohibición de participar en la estación de penitencia por un periodo de entre uno y cinco años.
  • Con la suspensión de los derechos de Hermano durante un periodo de entre seis meses y tres años.

          Las faltas muy graves serán sancionadas:

  • Con la suspensión de los derechos de Hermano durante un periodo de entre tres y cinco años.
  • Con la separación definitiva de la Hermandad.

             Para la sanción de las faltas graves y muy graves se instruirá un expediente, previo acuerdo de la Junta de Gobierno. El Fiscal dará conocimiento al interesado para que, en el plazo máximo de diez días, haga en su descargo las alegaciones que estime oportunas. Transcurrido ese plazo, elevará informe a la Junta de Gobierno con la calificación de la falta y, en su caso, la propuesta de sanción, para que sea ratificada o no por aquella, oído el Director Espiritual, quien podrá intervenir en el expediente con voz, pero sin voto (salvo que sea Hermano de pleno derecho).

             El expediente se instruirá teniendo en cuenta las normas de caridad que deben residir en la conducta de todos los Hermanos.

            Cuando la infracción sea cometida por un miembro de Junta de Gobierno, la sanción llevará aparejado el cese como miembro de dicha Junta de Gobierno. 

CAPÍTULO NOVENO

De la modificación de las Reglas y de la extinción de la Hermandad

ARTÍCULO 58.-

            Si bien, como toda persona jurídica, la Hermandad es perpetua por naturaleza propia, podrían concurrir circunstancias que originasen la modificación de sus Reglas o su disolución o extinción. Sería este último caso el de ser legítimamente suprimida por la autoridad competente, o cesar en su actividad como tal por abandono de sus miembros.

            No obstante, mientras quede un solo Hermano, a él competerán los derechos de la corporación según sus Reglas.

ARTÍCULO 59.-

            En el caso de extinción de la Hermandad, una vez satisfechos los acreedores (si los hubiera), todos sus bienes y patrimonio pasarán a la Archidiócesis de Madrid, hasta el momento en que, en su caso, se llevara a cabo una refundación. 

CAPÍTULO DÉCIMO

De las facultades de la Autoridad Eclesiástica

ARTÍCULO 60.-

           Corresponden al Obispo diocesano las siguientes facultades:

  • El derecho de visita e inspección de todas las actividades de la Hermandad.
  • La confirmación del Hermano Mayor de la Hermandad, una vez que este haya sido legítimamente elegido por la Asamblea General.
  • La aprobación anual de las cuentas de la Hermandad, a tenor del c.1287, así como el derecho a exigir, en cualquier momento, rendición detallada de cuentas.
  • La aprobación de las modificaciones de las Reglas.
  • Conceder la autorización necesaria para los actos de administración extraordinaria, a tenor del c.1281.
  • Conceder la licencia necesaria para la enajenación de los bienes de la Hermandad, de acuerdo con las normas del derecho canónico vigente (cc.1291-1294).
  • La disolución de la Hermandad, de acuerdo con el derecho.
  • Las otras facultades que el derecho le atribuya.